El índice de paro se ha establecido en el 7’95%
El pasado viernes, 27 de julio, se dio a conocer el dato que hace referencia al índice de paro, el cual a quedado establecido en el 7’95%, la cual cosa, en cierto modo, es un buen dato.
Desde hace casi 30 años, para más exactitud el 1978, no se registraba un índice de paro por debajo del 8%, situación que denota el buen momento que se da laboralmente a nivel de ocupación de empleo.
Por lo que tengo entendido, según los expertos, cuando se está por debajo del 10% de paro, se considera paro 0 o técnico, imagino que significa que por de bajo del 10% de paro, es asumible como algo normal.
Indudablemente, que se haya dado este dato del 7’95% de paro, no es motivo para ignorar la alta precariedad laboral, tanto por los sueldos que se pagan, como por la temporalidad de puesto de trabajo.
Evidentemente, aun teniendo en cuenta la precariedad del trabajo, siempre es preferible que se arrojen índices de paro como el hecho público el pasado viernes, pero no por ello se ha de minimizar la precariedad laboral.
Parece obvio que, la crisis laboral que se ha dado en otras épocas, por el momento ha quedado a tras, de ahí que en ciertos sectores del sistema laboral, se produzca una alta colocación de trabajadores inmigrantes, los cuales, presumiblemente se dan por satisfechos con los sueldos estipulados por el mercado laboral.
Por supuesto, es gratificante que, la deslocalización de empresas, no comporte por ahora un obstáculo al sistema laboral, pudiendo así alcanzarse el dato del 7’95% de paro.
La precariedad laboral, a consecuencia de los sueldos que se pagan, de la temporalidad del puesto de trabajo, así como las deslocalizaciones de empresas, dan como resultado que, el poder fáctico adinerado, en realidad tenga mayor fuerza que el gobierno, instaurándose un sistema que sin duda no tiene nada de democrático.
Sin duda, la precariedad laboral, favorece claramente la perdida del poder adquisitivo de los trabajadores, los cuales, años tras año, ven como el sueldo queda más por debajo del nivel de vida.
De igual manera, año tras año, las grandes empresas arrojan grandes beneficios, en gran parte gracias a la precariedad laboral instaurada.
No sé si llegará producirse, pero la situación debería estar menos desequilibrada entre adinerados y empleados, y por consiguiente, para que se diese menos desequilibrio, seguramente sería necesario un reajuste del sistema imperante, en el cual los adinerados se aprovechan de la necesidad de los empleados.
Obviamente, no es nada fácil lograr el reajuste del sistema imperante, puesto que se produce la terrible tendencia al individualismo, de ahí que no se de una solidad unión entre los empleados para poner en el lugar que les corresponde a los adinerados.
Durante la pos guerra civil, en tiempos de la abominable y nauseabunda época del régimen del innombrable, en la ciudad de Barcelona, se subió la tarifa del tranvía, y la población decididamente hizo frente a la afrenta, originándose un boicot absoluto a la utilización del tranvía. Y tras prologarse el boicot sin fisuras, el régimen del innombrable tuvo que rectificar sobre la imposición de la inaceptable tarifa del tranvía.
También aproximadamente por aquella época, Mahatma Gandhi, postulando por la no violencia, logró que el imperio Británico, entendiera que la India debía ser un país independiente.
En los dos asuntos mencionados, la unión fue fundamental, de ahí que bien es cierto que, divide y vencerás, y por lo tanto no hay mayor facilidad para el adinerado, que cuando se da el individualismo del empleado.
